"En busca del Crimen Perfecto" por Rodrigo Sáinz
Consideraciones a tomar en cuenta para escribir una novela de crimen y misterio que contenga un "crimen perfecto".
En busca del Crimen Perfecto (primera entrega).
Siempre hay alguien que pensamos que estaría mejor a miles de kilómetros de distancia, o muerto, o desaparecido. Alguien irritante que directa o indirectamente, nos hace la vida pesada. En busca de la novela policíaca perfecta, significa también en busca del crimen perfecto. La novela de crimen y misterio perfecta debe contener un crimen perfecto, y hasta ahora, no he leído una que lo contenga (todos los crímenes se resuelven y los criminales acaban en la horca o en el bote).
Para que mi novela en ciernes sea perfecta y contenga un crimen perfecto, mi primer paso ha sido considerar los siguientes puntos:
1.- La venganza es un plato que se come frío, por eso, un crimen pasional nunca será un crimen perfecto.
2.- No tengas cómplices, lo debes hacer tú sólo.
3.- No eres un asesino serial. Una persona sólo puede cometer un crimen perfecto en toda su vida (si es que tiene mucha suerte), por eso, elige bien a tu víctima.
4.- No deben existir beneficios económicos directos en los que salgas beneficiado al morir o desaparecer la víctima: serás el primer sospechoso.
5.- No debe haber testigos.
6.- Tu no estuviste en la escena del crimen (el único testigo posible podría ser la víctima, pero desgraciadamente, está muerta). No existen huellas dactilares u otros objetos que te involucren.
7.- El crimen debe ser sin armas o sustancias tóxicas que puedan abrir paso a una investigación policial: lo último que necesitamos es un agente judicial haciendo preguntas.
8.- No dejes rastros: nunca utilices la computadora para escribir un plan, hazlo en hojas de papel y destrúyelas en seguida.
9.- Si la víctima es alguien con el que has tenido roces o peleas en público al menos en el último año, o estás en medio de un trámite de divorcio, o le debes dinero o te debe dinero, olvídalo.
10.- Consíguete una coartada impecable en caso de necesitarla y como recurso extremo. El crimen perfecto no necesita coartadas.
Si no se cumplen estos 10 requisitos, no habrá un crimen (o delito, tal como podría ser un desfalco o un robo), perfecto.
En busca del Crimen Perfecto (segunda entrega).
La premisa que estoy buscando, es una persona que NO es un asesino, es simplemente alguien que no vio otra alternativa más que el asesinato de alguien en busca de un bien mayor (para él o para alguien más. No se trata del asesinato de un presidente o político, debe ser alguien de su mismo entorno). Para él (o ella), el plan encaja en un plan moral y éticamente aceptable porque el mundo sería mejor sin la potencial víctima (aclaro que no es un fanático de ninguna especie). Mi personaje puede ser cualquiera de nosotros, no es más hábil ni más inteligente que el promedio; es más, es un amigo, tu hermano o quizá tu propia esposa que ya ha matado a alguien, que jamás pensaría en hacerlo otra vez y que nosotros nunca reconoceríamos en él o en ella a un asesino. Es muy importante recalcar que el crimen perfecto no es matar a un desconocido en la calle y salirnos con la nuestra: eso sería una trampa al juego del crimen perfecto. Debe ser alguien cuya ausencia redundaría en un bienestar o satisfacción para el asesino, cumpliéndose siempre los diez puntos mencionados en la primera entrega.
En esta segunda entrega, ahondaré un poco en el punto número uno: 1.- La venganza es un plato que se come frío, por eso, un crimen pasional nunca será un crimen perfecto. El día de ayer ví un programa sobre el caso real de un fulano en Estados Unidos al cual su novia lo deja por otro tipo. Al día siguiente, la espera en el estacionamiento del trabajo de ella y le sorraja seis tiros en la cabeza con una Magnum frente a decenas de testigos tirando la pistola unos metros adelante. El fulano huye, pero poco tiempo después es capturado (en México) y actualmente purga una condena perpetua en Illinois.
La antítesis del crimen perfecto. El sujeto hizo todo para que lo atraparan. El crimen perfecto requiere una cabeza fría.
Si cada uno de nosotros le pone cara a la posible víctima, pensamos porqué nos molesta o irrita su existencia, cómo mejoraría nuestra vida sin él o ella y cómo podríamos aplicar los diez puntos para salir del asunto sin que se nos mueva un pelo... ¿dudaríamos?
En la tercera entrega explicaré mi opinión sobre el punto número 2.
En busca del crimen perfecto (tercera entrega)
Platicando ayer con un amigo en referencia al crimen perfecto, se planteó la siguiente escena (la novela podría también constar de varios episodios sueltos como el siguiente): la madre de uno de nosotros vive en una casa de reposo y ha hecho buenas amigas en el lugar. Una de ellas en especial, ha encontrado en la señora mamá de uno de nosotros, un paño de lágrimas al cúmulo de desgracias que le acompañaron durante toda su vida y le siguen acompañando. La mamá es sensible y buena amiga, por lo que la escucha con atención pero al mismo tiempo, y como el lugar donde cae una gota constantemente y perfora, también se va deprimiendo y haciendo suyas las desgracias de la amiga. Empieza con dolores de estómago, de cabeza, ya no quiere comer, está en los huesos. El hijo se da cuenta y le exige que deje a la amistad que tanto daño le hace, pero la mamá se niega en redondo porque lo considera un acto de caridad cristiana. El hijo habla con la amiga pero la amiga padece de Alzheimer, por lo que también es inútil cualquier petición. Es entonces cuando el hijo, en aras de salvar a su propia madre, planea el crimen perfecto en la persona de la amiga. ¿Algún reproche que hacer? En la planeación y ejecución estaría la trama.
Ampliación de algunos de los diez puntos:
2.- “No tengas cómplices, lo debes hacer tú sólo”.
En Estados Unidos, un sujeto fue encontrado culpable porque además de otras pruebas, en la ropa de la víctima se encontraron pelos que correspondían al perro que siempre acompañaba al culpable a todas partes. Moraleja: si no puedes confiar ni en tu perro, menos en terceras personas.
3.- “No eres un asesino serial. Una persona sólo puede cometer un crimen perfecto en toda su vida (si es que tiene mucha suerte), por eso, elige bien a tu víctima”.
Es posible y muy entendible, que no solo quisieras ver fuera de este mundo a una persona sino a dos o hasta tres (suegra, familia, jefe,etc) pero el punto es que no puedes eliminar a más de uno. La posibilidad que un crimen perfecto sea cometido en más de una ocasión por la misma persona, es nula. La frase referida a que “el criminal siempre regresa a la escena del crimen”, es cierta y delatora para el culpable.
En busca del Crimen Perfecto (cuarta entrega).
Alfred Hitchcock dirigió una película sobre lo que podría ser un crimen perfecto: dos extraños se conocen en un tren ("Strangers on a train", 1951). Los dos tienen personas que les hacen la vida imposible: a uno su padre y a otro, su esposa. El del padre, propone matar a la esposa del otro y que el de la esposa mate al padre del primero; de esa manera, pueden tener coartadas y salir bien librados de sendos crímenes. El de la esposa toma a broma lo dicho por el del padre hasta que unos días después, la mujer es encontrada muerta y empieza a ser chantajeado por el otro para que cumpla el supuesto "pacto". Al final, lo que prometía ser el crimen perfecto, se va por la borda precisamente porque se incumplió el segundo punto de la lista, "No tengas cómplices, lo debes hacer tú sólo."
El sexto punto de la lista, "Tú no estuviste en la escena del crimen", es la esencia y motivo de la novela en la que se basaría después Hitchcock para hacer la película.
Danny de Vito dirigió y actuó un "remake" muy bueno de esta excelente película pero en forma de comedia: "Throw mama from the train", 1981.
En busca del Crimen Perfecto (quinta entrega).
El punto número ocho de la lista, dice: “No dejes rastros: nunca utilices la computadora para escribir un plan, hazlo en hojas de papel y destrúyelas en seguida”. Pero este punto también puede referirse a que ni siquiera exista un “cuerpo del delito”. En “Fried green tomatoes” (1991), película situada en la década de los 20´s en Alabama, la amiga de una mujer cuyo esposo es un golpeador, mata al marido ayudada por un empleado fiel. La amiga regentea un café a la orilla de la carretera cuya especialidad son los tomates verdes fritos del título. Coincidiendo con la desaparición del individuo, el café empieza a servir una nueva especialidad: barbecue de carne de cerdo. El sheriff que investiga la muerte del esposo, se detiene en el café para hacer preguntas mientras saborea un plato de barbecue sureño. El cuerpo nunca es hallado (su camioneta sí) y la película tiene un “happy ending”. Creo que la mejor manera de esconder un crimen, es desaparecer a la víctima. No es fácil y conlleva muchos riesgos, pero definitivamente, una de las mejores maneras de verdaderamente desaparecer un cuerpo, es servirlo como plato fuerte.
En busca del Crimen Perfecto (sexta entrega). Cuento por Rodrigo Sáinz.
“Mi padrastro era un hombre de enormes recursos económicos. Mi madre se casó con él (por interés, ahora reflexiono) cuando yo era un niño y siempre ví en él a un padre. Mi padrastro y mi madre no tuvieron hijos, por lo que soy hijo único. Cuando murió, le dejó toda su fortuna a mi madre y lo lógico, es que ella me heredara a su muerte todo a mí. Los problemas comenzaron cuando conocí a mi prometida: nunca la aceptó, y ahora que está estamos esperando un hijo, ha amenazado con desheredarme en un plazo de un mes si no la hago abortar y termino la relación. No pienso hacerlo, pero tampoco permitiré que me despoje de lo que me pertenece”
Este era el escrito que sostenía en la mano el hombre parado junto al crematorio. Una vez releído por tercera vez el papel, el hombre lo arrugó y lo echó al fuego junto al cuerpo de un anciano que entraba al incinerador. Esta escena tenía lugar en una pequeña y destartalada agencia funeraria conocida como “We care”, en las afueras de Londres. Quince días después de este hecho, los titulares de los periódicos sensacionalistas escribían acerca del lamentable suceso acaecido hacía apenas tres días: la viuda del magnate financiero “X” había desaparecido del crucero donde disfrutaba de unas vacaciones por el Caribe. Se temía que accidentalmente hubiera caído en alta mar durante la madrugada al salir a la cubierta del barco después de haber pasado algunas horas en el casino de a bordo. La nota del diario terminaba con la imagen del compungido hijo en el aeropuerto acompañado de su prometida después de pasar unos días de descanso en Asia. El viaje fue abruptamente interrumpido cuando los dos fueron avisados del lamentable suceso y tomaron el primer vuelo de regreso para coadyuvar en la búsqueda de la madre.
El dueño de la funeraria leyó esta nota mientras tomaba café en un restaurante del Soho londinense. Una sonrisa apareció en su rostro: otro cliente satisfecho con el servicio. “La agencia del crimen perfecto”... así debería llamarse su negocio. No en vano, entre sus clientes se contaban personajes ilustres y enormemente satisfechos con sus servicios, como la Reina de Inglaterra, que vió amenazada la institución monárquica cuando su ex nuera y madre del heredero al trono empezó a salir con un júnior de origen árabe; o la viuda de un conocido conductor de TV, que heredó su programa de aventuras cuando el esposo fue picado por una mantarraya en los grandes arrecifes australianos; o un obscuro funcionario del gobierno mexicano que se benefició con el asesinato del candidato presidencial del partido oficial a manos de un demente, motivo por el cual él fue nombrado nuevo candidato y posteriormente elegido presidente de la Nación... ninguno de sus “trabajos” llevaba al autor intelectual. Definitivamente, sabía hacer su trabajo, cobraba cifras de seis ceros y el nombre oficial de “We care”, tampoco estaba tan mal...
En busca del Crimen Perfecto (séptima entrega). Cuento por Rodrigo Sáinz.
La operación no había sido lo sencillo y rápido que se preveía... de hecho, todo se había complicado. El “hallux rigidus” del dedo gordo del pie izquierdo había sido operado, pero se había cometido una equivocación, una terrible equivocación: no era el dedo izquierdo, era el derecho... y al operarse el que no presentaba el problema, se había cortado tejido y tendones sanos que habían dejado inservible el dedo izquierdo. El cirujano, nervioso, habría dejado el quirófano al darse cuenta del error, dejando a un practicante inexperto que realizara la operación en el derecho para no tener que someter al paciente a una segunda anestesia. El practicante creyó haber encontrado gangrena muy avanzada en el dedo derecho que podría poner en peligro la vida del paciente, por lo que decidió amputar hasta la altura de la rodilla de la pierna derecha. La enfermera le hizo ver lo costoso y dañino que sería para su carrera y para el hospital que dejara huellas de la incompetencia médica cometida operando y dejando inservible el dedo izquierdo, por lo que sería más sencillo y creíble un diagnóstico de gangrena avanzada en las dos piernas. En consecuencia, se tomó la decisión de amputarle también la izquierda hasta la altura de la rodilla. El informe médico, corroborado por los doctores y enfermeras que atendieron la operación, era impecable e inequívoco: se había salvado la vida del paciente a costa de la amputación de las dos extremidades. Poco tiempo después, ante la perspectiva de no volver a jugar “una cascarita” y aprovechando un descuido de familiares y enfermeras, el paciente se arrastró hasta la ventana de su cuarto arrojándose en caída libre por más de veinte pisos. En el velorio, alguien habló de responsabilidades médicas y del parentesco del inexperto residente con la esposa, pero el desmayo de la ahora viuda a causa del dolor por la reciente pérdida y el tumulto que se armó, acabó intempestivamente con la conversación y las sospechas se diluyeron.
En busca del Crimen Perfecto (octava entrega).
En busca del Crimen Perfecto (octava entrega).
¿Dónde debe situarse el escenario para la novela del "Crimen Perfecto"? Ubicarse en el contexto de un lugar donde la policía es corrupta e ineficaz, sería tramposo. En un lugar así, el ¨Crimen Perfecto" sería menos perfecto no por errores en su ejecución sino por las ventajas que supone el cometerlo donde se sabe que no se cuenta con todos los recursos, voluntad, capacidad e inteligencia para hacerlo, pero sobre todo, donde las corporaciones policiacas son corruptas en mayor o menor grado. De tal manera, una novela de crimen y misterio donde el autor busca no obtener un triunfo seguro sobre la policía local o nacional, no puede ubicarse en naciones de Africa, Latinoamérica, en Estados Unidos o en algunos países de Europa y Asia donde muchas corporaciones policíacas si no adolecen de rezagos tecnológicos, sí albergan corrupción en su seno. De esta manera y sin por supuesto ser un experto en la materia, me atrevería a decir que el país con la mejor tradición y éxito en el rubro de la investigación, es la Gran Bretaña. Se dice que hay que escribir sobre lo que uno mejor conoce, y ello supondría ubicar el contexto de la novela en mi país, pero para mí, sería tanto como inclinar la balanza hacia el culpable por las muchas ineficiencias con las que todavía contamos (aunque soy un convencido que las labores de inteligencia de la policía federal mexicana son bastante buenos). Una vez zanjado el asunto del país donde debe cometerse el "Crimen Perfecto", un elemento adicional para hacerlo todavía más complicado, sería que el crimen atrajera la atención de la prensa nacional e internacional para que la crema y nata de Scotland Yard se abocara a la investigación por la presión que ejercería la opinión pública sobre ellos. Un ejemplo, es la desaparición de la niña británica Madeleine McCann (http://es.wikipedia.org/wiki/Desaparición_de_Madeleine_McCann) en Portugal, cuyas primeras investigaciones por parte de la policía portuguesa se llevaron de manera deficiente y complicó las posteriores indagaciones de la policía británica.
En busca del Crimen Perfecto (novena entrega).
"Vanitas Vanitatum". Cuento por Rodrigo Sáinz.
"Vanitas Vanitatum". Cuento por Rodrigo Sáinz.
35 minutos después del Suceso:
- ¡Lo hice, lo hice! Todo salió perfecto… ahora debo conservar la calma.
2 horas y 50 minutos después del Suceso:
- Sigo muy tenso, pero creo que no dejé ningún cabo suelto. Seguí el decálogo del ¨Crimen Perfecto" al pie de la letra… no hubo falla alguna (creo).
6 horas y 23 minutos después del Suceso:
- Estoy en el velatorio. Descubrieron el cadáver sólo dos horas después del asesinato. Llamaron a un doctor que certificó la defunción. Fue tan perfectamente planeado que todos dieron por un hecho que se trató de un accidente. Se acabó, no puedo creerlo… ¡ya no está, está muerta!. ¡Muerto el perro se acabó la rabia! ¡Qué felicidad!
6 horas y 50 minutos después del Suceso:
- Inmediatamente después del hallazgo, me llamaron a la oficina. Yo estaba en una junta de la que salí intempestivamente al conocer la noticia. No fue necesario fingir sorpresa al llegar pues ni yo mismo me lo creía. La gente confundió mi ansiedad porque mi crimen resultara tan perfecto como suponía debía haber sido con la pesadumbre de perder a un ser tan querido de forma tan repentina. De hecho, después de algunos saludos y abrazos de rigor, corrí al baño: diarrea fulminante.
8 horas y 10 minutos después del Suceso:
- Me avisan que está por llegar el cuerpo a la funeraria. Mi estado de ánimo era tan lamentable, que mi hermano se ofreció a hacerse cargo de todos los trámites. Hubo dispensa de autopsia porque el accidente no dejaba lugar a dudas de que se trataba de eso, de un lamentable y trágico accidente casero. Me acerco a la caja abierta para cerciorarme que está muerta y bien muerta. Le acaricio el pelo y por lo bajo le susurro algunas palabras: "perra maldita, ojalá te pudras en el infierno… ya ves, me convertiste en asesino. Ni tu misma lo sospechabas. Adiós, amorcito". Derramo algunas lágrimas de felicidad que caen sobre la cara de la difunta. Alguien se acerca por detrás y me da algunas palmadas en la espalda.
24 horas después después del Suceso:
- Todo se ha consumado. Las cenizas están dentro de una urna que coloqué en el comedor. Mañana será la Misa y colocación de los restos en el nicho familiar. He pedido que esta noche me dejen solo… mi hermana insistía en quedarse a dormir, pero le dije que prefería estar a solas. Quiero saborear mi triunfo, repasar casa minuto, cada segundo de la planeación del crimen. No hay una sola pista que me delate. No había pensado en lo mucho que me estorbaba e irritaba su presencia hasta que cayó en mis manos el decálogo del "Crimen Perfecto": se hizo la luz, comprendí que en esas líneas se encontraba la solución a todos mis problemas. La escrupulosa planeación y ejecución me tomó tres meses, pero valió la pena. Debo reconocer que en ésto, como en muchas cosas en la vida, jugó un papel importante el azar… pequeños detalles y el destino se conjuntaron conmigo para llevar a cabo de manera exitosa mi plan.
24 horas y cinco minutos después del Suceso:
- Tiro el contenido de la urna al escusado. Lo reemplazo con la tierra usada del gato.
Tres días después del Suceso:
- Regreso al trabajo. Recibo condolencias de gente que no pudo ir al velorio o a la misa. Me veo en el espejo, estoy pálido, demacrado… no he dormido bien. Me he embriagado todas las noches como un cosaco… solo y sin salir de mi casa, por supuesto, no se me vaya a ir la lengua.
Una semana después del Suceso:
- Todo está regresando a la normalidad. Me salí con la mía… soy un genio.
Un mes después del Suceso:
- ¿Y luego? Me siento como el actor de teatro que ha hecho su mejor papel, el papel de su vida y no ha escuchado un solo aplauso al final de la función.
Un mes y cinco días después del Suceso:
- Creo que en los anales de los grandes crímenes sin resolver de la historia, el mío ocuparía el primer lugar. Estoy exultante… lo que hice fue una obra maestra, esculpida con paciencia, inteligencia y arte.
Cuarenta y cinco días después del Suceso:
- Cuento con un cerebro privilegiado. Ha habido en la historia muchos ejemplos de cerebros privilegiados, genios en su actividad, artistas como Leonardo, científicos como Einstein, estrategas como Napoleón… yo me cuento entre ellos. Si el mundo conociera la manera como ejecuté el crimen más perfecto en la historia de la civilización, se me encumbraría al Olimpo de los grandes cerebros de todos los tiempos. Pero no, no puedo, estoy condenado al anonimato… ¡qué desesperación!
Dos meses después del Suceso:
- Estoy decidido. El mundo debe y merece conocerme. La ejecución del único crimen verdaderamente perfecto y sin mancha, debe revelarse, estudiarse y vanagloriarse… sí, vanagloriarse. Bien dice el Eclesiastés: "vanitas vanitatum omnia vanitas" (vanidad de vanidades, todo es vanidad) y es cierto, la vanidad me perderá… era un cabo que no se mencionaba en el decálogo… que uno mismo fuera el delator, pero no puedo más. Está decidido.
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