el cine y el terror



El cine y el terror (por Rodrigo Sáinz)


El cine y el terror (primera entrega)

Escribir el guión para una película de terror suena también muy bien y propongo una idea: muchas veces, a mitad de la noche, te despiertas, te das la media vuelta y tratas de volverte a dormir, o vas al baño, o prendes la luz y lees un poco, o caminas,etc. Bueno, pues mi idea para una película de terror es que te despiertas de pronto a medianoche y una cara diabólica te está observando a milímetros de distancia de tu cara, echándote su aliento. No tienes tiempo ni de gritar porque la bestia ya te lleva camino al averno de donde no hay retorno.
La trama consiste en el miedo de ir a la cama, en el miedo a dormirte y que a medianoche despiertes y te encuentres con la bestia al lado, observándote. Pasas la noche en vela, tomas somníferos, pero nadie te asegura que si intempestivamente abres los ojos a mitad de la noche, no te la encuentres al lado, observándote fijamente... y si te despiertas, no abres los ojos y te acurrucas dentro de las sábanas. Exactamente los miedos que tenías de chico a la obscuridad (la premisa de casi todas las películas de terror es manipular precisamente esos recuerdos) , porque la bestia no se lleva a quien no la ve...
De hecho, también podría funcionar para un anuncio de somníferos o tés para dormir: “No te despiertes a medianoche, no sabes lo que puede pasar”, sería el slogan después de ver la primera escena de la bestia y el desgraciado que abre los ojos a medianoche.


El cine y el terror (segunda entrega)


La verdad es que el espectador de cine de terror es muy complaciente: el que escoge ver una película de este género va al cine a que lo asusten y ya está predispuesto al sobresalto, por lo que complacerlo no resulta complicado y la mayor parte de las veces, la película lo consigue. De esta premisa, surge la enorme cantidad de películas mediocres en las que grupos de adolescentes van siendo exterminados de muchas y variadas formas, ya sea en con una sierra eléctrica dentro de una cabaña escondida en el bosque , o con un hacha en el coche estacionado en algún parador de carretera o a cuchilladas en su misma casa. Nunca falta en este tipo de películas el personaje que abre un clóset creyendo encontrar ahí al asesino y lo que le brinca es el gato de la casa que se había quedado encerrado. Es un público fiel pero que merecería más respeto. 


Yo dividiría este tipo de películas en dos tipos: 


-las sobrenaturales (el medio para causar terror proviene de un ser del inframundo: el demonio, un alien, el hombre lobo, etc.) y...


- las de suspenso (el causante es de carne y hueso: un asesino en serie, un animal, etc). 


Hay muchos y excelentes representantes de éstos dos tipos de las que hablaré en la siguiente entrega.


El cine y el terror (tercera entrega)


El factor miedo sólo existe en la mente del espectador. 


Cuando salí del cine después de ver un reestreno de "El Exorcista" ("The Exorcist", 1973), salí aterrorizado y evitaba ver por el espejo retrovisor pues estaba seguro que en el asiento trasero me iba a estar observando fijamente Regan (Linda Blair), la niña poseída protagonista de la película. Eran mediados de los ochenta y yo, un adolescente. Años después, mi sobrino vio por televisión la versión reeditada en la que aparecen escenas originales que se cortaron de la película estrenada en 1973 y que eran aún más espeluznantes, como el "paso de la araña", donde Regan baja la escalera de espaldas imitando el paso de un arácnido (para poner los pelos de punta). A mi sobrino le pareció de risa toda la película, algo inexplicable para mí pero que sirve para ejemplificar la premisa de esta tercera entrega: "El factor miedo sólo existe en la mente del espectador."


Tanto "El Exorcista" como "Alien, el octavo pasajero", me parecen ejemplos de obras maestras del cine de terror fantástico, sobrenatural, pero al mismo tiempo, por el hecho de tocar temas referentes a criaturas  que no son de este mundo, permiten flexibilidad tanto al guionista como al director para darse ciertas libertades y con ello, tornar un poco más terrorífico el asunto. Caso contrario con las que yo he titulado películas de terror-suspenso, donde el terror se origina desde temas mucho más terrenales. Por eso me gustó mucho "El proyecto de la bruja de Blair" ("The Blair witch project, 1999) porque se maneja el factor psicológico de manera admirable, involucrando tanto a los protagonistas de la película como al espectador en una especie de histeria colectiva que los lleva a pensar que están en presencia de un ser sobrenatural siendo que no es así en absoluto.















El cine y el terror (cuarta entrega)


Hay tres películas de terror basadas en novelas de Stephen King ("the master of disaster"):



- "Carrie" ("Carrie, extraño presentimiento" dirigida por Brian de Palma, 1976)
- "The Shining" ("El Resplandor", dirigida por Stanley Kubrick, 1980)
- "It" ("Eso", dirigida por Tommy Lee Wallace, 1990)
Las dos primeras hacen referencia al poder de la mente que actúa sobre los protagonistas. En "Carrie", una adolescente, la Carrie del título, (Sissy Spacek) es la nerd del colegio víctima de una madre castrante y fanática.  Ultiliza sus poderes telequinéticos para vengarse de los que la han humillado. 
En "El Resplandor", Jack Torrance (Jack Nicholson), pierde la razón en un hotel aislado hace meses por una tormenta de nieve e intenta asesinar a su esposa y a su hijo (que es síquico y puede ver el futuro). "El Resplandor" es una verdadera obra de arte, y el póster de Jack Nicholson gritándole a su esposa a través del hoyo que acaba de hacer con el hacha en la puerta del baño donde se refugia su familia, es posiblemente el mejor cartel en la historia del cine.
"It" ("Eso"), es un demonio en forma de payaso (verdaderamente espeluznante llamado Pennywise) al que le gusta aparecerse en todo momento y lugar para matar niños (sólo niños). Fue una serie de TV, pero además de la historia, lo que verdaderamente vale la pena es la cara del payaso demoníaco (otro miedo constante de la niñez). 


El cine y el terror (quinta entrega)


Efectivamente, y creo que ha sido la conclusión de estas entregas, el miedo más grande es el que se puede generar por la sugestión de la propia mente, no es imprescindible mostrar seres sobrenaturales para producir pánico. Es cierto que "El Exorcista" nos sigue poniendo los pelos de punta, pero parece un género rebasado. 


En la película "The Village" ("La Aldea", 2004, dirigida por M. Night Shyamalan, el mismo director de "El Sexto Sentido") se propone una interesante historia: situada en el siglo XIX en Estados Unidos, el concejo (con "c") de una aldea que está rodeada por un espeso bosque, toma la determinación, en base a ciertas observaciones y a algunas pruebas que parecen concluyentes, que criaturas terribles y peligrosas habitan en el bosque circundante, por lo que prohíbe la salida de cualquiera de la villa, especialmente de los jóvenes. Es una historia de terror psicológico parecida a "El proyecto de la bruja de Blair"


En "Jaws" ("Tiburón", dirigida por Steven Spielberg, 1975), se había pensado en un principio incluir muchas más escenas del pez atacando personas, pero el tiburón mecánico se descomponía un día sí y otro también, por lo que se optó por dejar la mayor parte de los ataques a la imaginación de la gente, con el resultado ya conocido (una de las películas con mayor recaudación de la historia y convertida en una película de culto). 


Salvo raras excepciones (como "El Padrino"), las novelas de donde se basan las películas siempre serán mejores que las mismas películas porque la mente es la mejor generadora de imágenes propias que conocemos. 


El cine y el terror (sexta entrega)  




Las pesadillas han sido fuente inagotable de inspiración para los guionistas de este tipo de películas, y las peores pesadillas las tienes cuando eres niño. Las que más recuerdo, son las siguientes:


-Estoy andando en mi triciclo rojo afuera de casa de mis papás. De improviso, un enorme rinoceronte dobla la esquina y aparece a unos 10 metros de donde estoy yo, corriendo directamente hacia mí. Escapo a toda la velocidad en dirección contraria y el tiempo me alcanza para bajarme del triciclo y tocar el timbre de la puerta del garage. Nadie me abre y aunque tengo cuatro años, decido atravesar la calle con la bestia pisándome los talones y alcanzo a llegar a la casa de enfrente. Dejo a un lado el triciclo y toco la puerta: la vecina, que es una viejecita, me abre y me conduce a la sala, donde le platico mi aventura. 






-Estoy dormido en mi cama y un ruido me despierta... me asomo a la ventana. Es de noche y una niebla ligera lo cubre todo, pero aún así puedo distinguir que la casa está rodeada de lobos a los que se unen muchos más como un río que desemboca en el mar.


-Estoy con mis hermanos y mis papás en el Peugeot verde de mi papá. Vamos por una vía rápida, el Periférico o el Viaducto, de noche. Sólo se alcanzan a distinguir las luces de los demás coches en movimiento. Vamos rápido porque nos persiguen miles de pirañas voladoras que están por alcanzar el coche.






























































































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